EL ÉXODO QUE PREOCUPA
Según dato oficial, más del 65% de los jóvenes cristianos abandonan su fe cuando empiezan la universidad
En los Estados Unidos como también en América latina está sucediendo un éxodo masivo de jóvenes que abandonan la iglesia al ingresar a la educación superior. Según dato oficial, más del 65% de los jóvenes cristianos abandonan su fe cuando empiezan la universidad. Algunos lideres cristianos niegan totalmente la huida de estos, pero las crecientes estadísticas deberían alarmarnos lo suficiente como para hacer algo al respecto.
Yo personalmente, este no es un dato que me sorprenda, porque mi mayor crisis de fe fue cuando empecé la universidad. En la actualidad es común escuchar a lideres cristianos preocupados hablando sobre cómo los jóvenes están desinteresados por la fe y lo que siempre me llama la atención, es que muy pocos se han interesado en investigar lo suficiente como para saber el por qué y poder remediar dicha situación. La típica justificación de muchos es "los que abandonaron la iglesia nunca fueron cristianos” es fácil decir que nunca lo fueron o el mundo los pervirtió si nunca se pusieron de verdad a conocer y entender la causa.
Las causas secuenciales
- En la vida como seres humanos pasamos por muchas etapas en nuestro desarrollo. Una de las etapas que nos suele impactar más y generar un gran cambio en nuestro pensamiento es la etapa universitaria (educación superior), porque es ahí donde se despierta realmente la razón y el intelecto, la lógica pasa a ser el filtro de nuestro entendimiento para conciliar la voluntad.
- Vivimos en un mundo postmoderno, donde el ateísmo y la ideología naturalista (véase: el relativismo, la autopercepción, la inmoralidad, la macroevolución, la negación a la verdad absoluta, la ideología de género, el materialismo entre otras tantas) son los que emanan en los manuales educativos. Por ende, la educación recibida del joven cristiano en instituciones seculares siempre provocará preguntas que desafíen la autoridad e integridad de la Palabra de Dios. Es ahí cuando se derrumba la fe ciega enseñada en la mayoría de las iglesias.
- Lamentablemente desde hace décadas la iglesia ha adoptado una falsa enseñanza que ha generado una creencia basada en una fe ciega en vez de una fe razonable como nos demanda 1 Pedro 3:15. Es una tendencia evangélica común el dejar el cerebro en la puerta, abrazar el emocionalismo, el espiritualismo y etiquetar las experiencias subjetivas como fe. No podemos esperar que los jóvenes al salir de estos lugares puedan estar preparados para resistir contra este mundo tan hostil lleno de pensamientos ateístas.
Hoy en día no alcanza con enseñar a nuestros hijos historias bíblicas; ellos necesitan doctrina y apologética.
Como docente universitario testifico como los jóvenes cristianos son agredidos intelectualmente a diario con todo tipo de cosmovisión no cristiana, junto con un relativismo abrumador. La mayoría se esconde y no comparte su fe porque temen que sus compañeros no cristianos les hagan preguntas o planteen objeciones que no puedan responder, algo que los lleva a permanecer en silencio y esconder su luz debajo de un almud, en desobediencia al mandato de Cristo. Si la iglesia y los padres no están intelectualmente comprometidos con su fe y no tienen argumentos sólidos para la cosmovisión teísta (cristiana) como así buenas respuestas a las preguntas de sus hijos ¿cómo no vamos a estar ante el peligro real de perder nuestra juventud cristiana?
Hoy en día no alcanza con enseñar a nuestros hijos historias bíblicas; ellos necesitan doctrina y apologética. Y desafortunadamente, nuestras iglesias han fallado en esta área. No es suficiente para los grupos de jóvenes las clases de la escuela dominical o prédicas suavizantes, el entretenimiento y la simulación de pensamientos devocionales. Tenemos que entrenar a nuestros jóvenes para la guerra. Si los enviamos a la universidad armados con espadas de goma y armaduras de plástico, es probable que terminen abandonando su fe.
Es hora de que las iglesias no sean solo cuevas emocionales y depósitos de bendición.
En un mundo hostil como el de hoy no podemos seguir en la creencia de que solo se puede amar a Dios con la emoción. La adoración cristiana contemporánea tiende a enfocarse en fomentar la intimidad emocional (fe ciega) con Dios y si bien esto es algo bueno, las emociones durarán en una persona hasta cierto momento, y luego esta misma va a necesitar algo más sustancial. Y ahí es donde entra la razón, tener una fe razonable es lo que nos puede sostener en un mundo hostil con pensamientos contrarios a Dios. Necesitamos tener lideres cristianos que sean instruidos en apologética y que se involucren intelectualmente con nuestra cultura para pastorear a su rebaño en medio de los lobos.
Es obvio que el mundo destruye la fe de los jóvenes, si la iglesia no puede sacarles sus dudas, y darles repuestas convincentes a sus preguntas ¿cómo podrán fortalecer su fe y así poder pelear contra las ideologías huecas del mundo? La mayoría de las iglesias prefieren reprimir sus dudas, les prohíben pensar y llevarlos hacia la fe ciega. Lo peor, es que los incentivan a creer a fe ciega para conocer más a Dios solo por medio de la oración y la guía del espíritu Santo. Y si dudan o cuestionan ciertas cosas de la vida o de Dios es falta de fe. Cuando uno tiene una fe ciega sin razón y fundamentos, cualquier tipo de lógica y/o ideología hueca te la destruye en fracción de segundos porque el pensar y la lógica no están separados de la fe.
El mal concepto sobre la oración
Lamentablemente muchos cristianos tienen un mal concepto sobre la oración, esta nos sirve para comunicarnos con Dios, no para conocerlo. El Espíritu Santo no transfiere conocimiento de sí mismo tampoco de Dios a través de un "bluetooth mágico" (la oración). Es mejor que nos formemos para entender la cosmovisión cristiana y para poder pelear y resistir contra los pensamientos contrarios a Dios.
Jóvenes que han sido formados dentro de una familia cristiana que se les dice que el cristianismo es verdad, pero nunca se les dice por qué, entonces ellos tienen una fe emocional, y por lo tanto serán echados de la fe de manera emocional, pero si tienen un fundamento intelectual y buenas razones del por qué el cristianismo es verdad estarán firmes en la universidad y serán valientes, y compartirán su fe. Jorge Gil
Que la iglesia se capacite
La apología no es opcional, es obligatoria para nuestra comunidad cristiana.
La apologética (del griego apologia: una defensa) es esa rama de la teología cristiana que busca proporcionar una justificación racional para los reclamos de verdad de la fe cristiana.
La apología no es opcional, es obligatoria para nuestra comunidad cristiana. En 1 Pedro 3:15 está muy claro este mandato, tenemos que defender y dar a conocer nuestra fe ante el mundo y para eso hay que estar preparados contra los pensamientos de este mundo. ¿De qué sirve predicar los valores cristianos cuando hay un gran porcentaje de personas dentro de la iglesia, que dicen no creer en la verdad absoluta o ni siquiera saben qué es? ¿O de qué sirve citar la Biblia en el sermón cuando muchos dudan incluso de la veracidad de esta misma?
Si no cambiamos esta realidad una gran parte de la sociedad va a estar excluida del evangelio. Hazte esta pregunta ¿Por qué es escaso encontrar personas pensantes dentro de la comunidad cristiana? Hablo de las personas inteligentes e influyentes de la sociedad, como médicos, educadores, periodistas, abogados, ejecutivos de empresas, etc. Eso pasa por lo mencionado anteriormente, las personas pensantes necesitan pruebas y usan el intelecto y la lógica como factor importante para creer en algo. Si siempre ofrecemos un evangelio basado en fe ciega y/o en la emoción sin fundamento y nunca nos animamos a ir más allá como nos recomendó el apóstol Pedro (1 Pedro 3:15), es normal que suceda esto. Por eso muchos ateos concluyen que la fe es para las personas no pensantes y es un placebo para el alma. Es lamentable, teniendo en cuenta que el cristianismo es una de las creencias con más lógica y con más pruebas científicas para mostrar al ser humano que realmente Dios existe y que la vida sin ÉL no tiene sentido.
La mayoría de las dudas sobre asuntos importantes y esenciales de la vida, se encuentran más sentidos en un creador que es Dios. Hay más evidencia científica (argumento cosmológico, teleológico, antrópico, etc.) que sustenta el cristianismo, todos tenemos fe en algo, creer que el ateísmo es verdadero ya es fe. No hay posiciones neutrales cuando se trata de las creencias individuales.
Al no tener estas cosas en cuenta, se pierde efectividad a la hora de predicar la palabra de Dios a toda criatura como se nos ordena en Marcos 16:15. La palabra dice a toda criatura, por ende, incluyen las personas pensantes. Es fácil predicar el evangelio a personas que no tienen suficiente facultad de pensar y/o que están pasando un mal momento económico, matrimonial, de salud o de lo que sea (nadie es ateo bajo fuego). No estoy quitando valor a eso, simplemente lo menciono para que puedan observar los dos campos.
La capacitación apologética es muy importante para la evangelización
La fe no es sinónimo de la irracionalidad, en otras palabras, la fe debe ser razonable. La fe y la razón no son completamente lo mismo, pero la fe no es una licencia para lo irracional.
La capacitación apologética es muy importante para la evangelización, ya que nada inspira más confianza y audacia que saber que uno tiene buenas razones para lo que uno cree y buenas respuestas a las preguntas y objeciones típicas que el incrédulo pueda plantear. Además, la apología ayuda a edificar el cuerpo de Cristo al fortalecer a los creyentes individuales. Personalmente, la apología me salvó la fe en medio de la tormenta de dudas y preguntas lógicas que tuve cuando estudiaba en la universidad.
No tengamos miedo como cristianos en meternos en todas las áreas de la ciencia y la filosofía, porque la búsqueda de la verdad siempre conduce a la fuente de esta misma que es Jesús Cristo. No tengamos miedo de dudar (no es un pecado), cuestionar y pensar para entender la vida, la creación, la evolución y las cosas de Dios. El cristianismo no es un placebo para el alma, ni una mentira hermosa que nos dejaron nuestros ancestros.
Decir que la fe no tiene nada que ver con la ciencia, o que son cosas paralelas, es como decir que el mar no tiene nada que ver con la sal. He hablado este tema preocupante con muchos lideres cristianos, algunos ingenuamente afirman "que nadie viene a Cristo a través de argumentos” un argumento típico de muchos de ellos para negar la fe razonable. Algo que demuestra claramente la falta teológica que tienen, porque leyendo el libro de los Hechos en varias ocasiones encontramos a los apóstoles argumentando a favor de la verdad de la cosmovisión cristiana, tanto con judíos como con paganos (Hechos 17:2-3, 17; 19:8; 28:23-24).
Cuando se enfrentaron a las audiencias gentiles que no aceptaron las Escrituras judías, los apóstoles apelaron a la obra de Dios en la naturaleza como evidencia de la existencia del Creador (Hechos 14:17). Luego se apeló al testimonio de testigos oculares de la resurrección de Jesús para mostrar específicamente que Dios se había revelado a sí mismo en Jesucristo (Hechos 17:30-31, 1 Corintios 15:3-8). Sin hablar de Pablo en su viaje a Atenas (antigua Grecia), donde tuvo que predicar el evangelio y debatir con los filósofos epicúreos y estoicos (Hechos 17: 16-33).
Sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia. 1 Pedro 3:15
En resumen, nuestra Fe en Cristo no puede estar basada solamente en la emoción, es un hecho real e histórico que puede ser verificado y argumentado a través de evidencias empíricas. En otras palabras, como cristianos tenemos evidencias claras que nos apoyan firmemente con conclusiones consistentes. Por ende, tenemos que formarnos y prepararnos para: 1. Estar fortalecido en la fe (fe razonable) 2. Poder ayudar a los jóvenes y adolescentes con sus preguntas y dudas intelectuales ante un mundo tan hostil 3. Predicar el evangelio de Cristo a toda criatura con más eficaz.